¿Por qué le dieron el Premio Nobel de Economía a John Forbes Nash? Porque descubrió una forma de equilibrio, hoy llamado de Nash en la teoría de juegos, un punto en el que ninguno de los jugadores puede mejorar su situación. Hoy este concepto se aplica de forma interdisciplinar. Solo podemos mejorar al país si todos actuamos concertadamente. Denise Dresser, del Colegio de México, ha dicho a la Empresa Privada Mexicana: “En México muchos viven con la mano extendida, con la palma abierta, esperando la próxima dádiva del próximo político, esperando la entrega del cheque o el contrato o la camiseta o el vale o la torta o la licuadora o la pensión o el puesto o la recomendación o la concesión de un bien público; esperando la dádiva de lo que Octavio Paz llamó “el ogro filantrópico”. Esto vale también aquí, pero hay que revertirlo.
Los márgenes de maniobra de los futuros gobiernos, en las actuales condiciones económicas y sociales, son limitados, lo que obliga al diálogo con todos los sectores productivos y a la creatividad; las limitantes recaen en las consecuencias económicas de la triple crisis: energética, alimentaria y financiera. Eso hace que se acentúe la dependencia de las remesas familiares y del uso (inversión) del ahorro individual de los cotizantes del Sistema de Pensiones AFP.
Esos fondos, más el uso que se haga del crédito en la banca comercial y estatal, es la gran tentación y a su vez, su adecuada inversión, podría ser parte de la gran solución. Hay tiempo nublado, somos importadores de alimentos, energía e inflación, pero la economía responde hasta ahora.
Así las cosas, la gobernabilidad democrática, será posible con el próximo Gobierno, si el énfasis está en la actitud de la ciudadanía, que accione, que no vea el proceso político como ver la Copa Europea; que se manifieste, que entendamos los ciudadanos, que no son solo los activistas y militantes políticos, sino esa mayoría de ciudadanos, que debemos exigir, que el próximo gobierno, el que gane limpiamente, que proporcione seguridad jurídica y económica. Esto traerá confianza para el desarrollo del país y para administrar la triple crisis, así como que rápidamente se realicen los cambios urgentes en la administración de justicia.
La pretensión de cambiar la ley, por la Asamblea Legislativa, para quitarle la facultad de ley a los Centros de Arbitraje, de nombrar árbitros y dárselo a un funcionario judicial que la Asamblea elige, aduciendo como razón que el Estado pierde los arbitrajes, con lo que el Estado tendrá mayor incidencia política en los procesos de arbitraje ante los privados, esto debe ser objeto del rechazo, particularmente de los contratistas privados con la administración pública.
Dejar de ser mansos y sumisos, y pedir que la ley se respete y que funcione para todos, actuar como ciudadanos y no como súbditos, el exigir, no pedir por suplicatorio, como ya se ha dicho que el Derecho no es resultado del desarrollo, sino su instrumento. Así debemos entender también que la pobreza no es por falta de desarrollo, sino su gran obstáculo, la iniciativa es nuestra y dar un mandato al nuevo gobierno, de lo que esperamos. No debemos tener miedo a la libertad, romper la conformidad de dejar que otros (los políticos) tomen por nosotros las decisiones.
Tiempo nublado para unos y muy poco despejado para otros, para nosotros (casi todos) tiempo de ejercer nuestra calidad de ciudadanos, como ha dicho Mariano Grondona a los argentinos. Yo diría: es tiempo, salvadoreños, de descubrir entre todos la inteligencia de nuestros intereses.